1. Acerca de la muerte de las señales

Por fin desperté,
los sueños dulces fueron insuficientes.
Quería más.

¿Dónde estaba?
¿Estoy soñando de nuevo?

Frío. Era un lugar frío, lo recuerdo muy bien.
El cielo amarillo-café, nublado, con nubes;que más que cargadas de agua parecían estarlo de humo.

La gente.

Miles, no, millones de personas caminando.
Yo estaba con ellas.
Todas seguían (seguíamos) las señales:
águilas de fuego que volaban hacia el centro;
hacia el abismo.
Ellas nos guiaban,
y se posaban sobre columnas de metal ardiendo;
las cuáles daban origen a nuevas columnas.

Me acerqué a una de ellas.
Tenía escritas palabras en signos que no conocía.
Sin embargo, entendía lo que decían.
“Aquí yace el camino, allá converge la muerte”
Continúe “leyendo” mientras el frío del ambiente
penetraba mi interior.

Mi sangre se congelaba.

“El siguiente paso es la vida”.
Mi mente fue incapaz de entender esas palabras,
sin embargo se repetían intensamente
Se convirtieron en un eco difícil de soportar.
Tomé con mis manos el hierro fundido de la columna
y lo usé para sacar las palabras de mi cabeza.
Se convirtieron en buitres

Enormes aves obscuras, sombras;
dejando una estela de humo.

Volaron 14 buitres.

Parecían dirigirse al cielo.
No era así.
Fueron directo a las águilas luminosas.
Las atacaron,
las mataron.

Se acabaron las señales.

Las personas dejaron de caminar.
Sus ojos recobraron el brillo propio de un ser humano.
Despertaron.
Todos despertamos.
Se miraron los unos a los otros,
rieron, lloraron, hablaron.

Hablaron por primera vez,
y sus palabras aclararon el cielo.

El humo se convirtió en ceniza y cayó.

Nos cubrió el negro y por primera vez
en la historia de la humanidad fuimos iguales.

Yo seguí en aquella columna, hasta que cayó también.

Todas cayeron y no tuve en que sostenerme.
La gente se dispersó, buscaron nuevos caminos.
Sin embargo algunos (miles) siguieron hacia el centro.

Cayeron al abismo.
Y cada que uno caía,
se elevaba un humo espeso.
Empezaron a formar un nuevo cielo.

Yo quería formar una nueva tierra,
un nuevo sol.

Así fue como inicié el fin de ese mundo.

Así fue como inició mi muerte.

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